

Los adversarios activos
son ciberdelincuentes altamente cualificados que a menudo cuentan con sofisticados programas de software y habilidades en materia de redes.
Los adversarios activos obtienen acceso, eluden la detección y adaptan sus técnicas para esquivar los controles de seguridad preventivos y ejecutar su ataque.
El 23 % de los responsables de TI de las organizaciones con entre 100 y 5000 empleados han sufrido un ataque perpetrado por un adversario activo en el último año.






