Restricción de aplicaciones

La restricción de aplicaciones permite controlar el uso de aplicaciones que pueden no ser adecuadas para los equipos o las redes de una empresa.

El control de las aplicaciones puede impedir que ciertos programas distribuyan malware, dañen la red o reduzcan la productividad de los usuarios. Entre esos programas se incluyen las aplicaciones de consumo para el intercambio de archivos, juegos o reproductores multimedia.

La restricción de aplicaciones puede utilizarse para limitar las actividades de los usuarios a las aplicaciones elegidas por la empresa. Por ejemplo, puede establecer una política que solo permita utilizar Internet Explorer y bloquee todos los demás navegadores de Internet. Entre las categorías de aplicaciones que las empresas pueden necesitar restringir se incluyen programas de voz sobre IP (VoIP), herramientas de gestión remota y clientes de mensajería instantánea.

Por otra parte, los cortafuegos de última generación pueden filtrar el tráfico de red según el tipo de tráfico que utiliza determinados puertos.

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