Cartas en cadena

Las cartas electrónicas en cadena son mensajes de correo electrónico que incitan a los usuarios a reenviar copias a otras personas.

Las cartas en cadena, al igual que los bulos, no dependen del código informático para propagarse sino de los usuarios. Los principales tipos son:

  • Bulos sobre ataques terroristas, timos de líneas telefónicas de tarifas especiales, robos en cajeros automáticos, etc.
  • Información falsa sobre ofertas de vuelos o teléfonos móviles gratuitos, o recompensas en efectivo por reenviar el mensaje.
  • Mensajes supuestamente procedentes de la CIA o el FBI con advertencias sobre delincuentes peligrosos en la zona.
  • Peticiones que, a pesar de ser reales en algunos casos, siguen circulando cuando ya han dejado de ser relevantes.
  • Chistes y bromas (por ejemplo, el mensaje que afirmaba que Internet cerraba el 1 de abril por razones de mantenimiento).
  • En redes sociales como Facebook, comentarios que piden a los usuarios que compartan enlaces, por ejemplo, con la foto de un niño enfermo que necesita un trasplante de corazón o amenazas falsas sobre la distribución infantil de drogas con sabor a fresa.

Las cartas en cadena no ponen en peligro la seguridad pero pueden hacer perder el tiempo a los usuarios, divulgar información falsa y distraer nuestra atención de los mensajes auténticos.

Además, pueden generar tráfico de correo electrónico innecesario y afectar a la velocidad de los servidores de correo. En algunos casos, las cartas en cadena animan a la gente a enviar mensajes a determinadas direcciones para inundarlas con correo no solicitado.

La solución al problema de las cartas en cadena es muy sencilla: no reenviar este tipo de mensajes. (Consulte Bulo)

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