Troyano de puerta trasera

Los troyanos de puerta trasera permiten hacerse con el control de ordenadores ajenos a través de Internet sin el permiso de los usuarios.

Los troyanos de puerta trasera pueden hacerse pasar por programas legítimos para engañar a los usuarios y que los ejecuten. En otros casos (cada vez más habituales), los usuarios permiten la entrada del troyano en el ordenador al hacer clic en un enlace recibido en un mensaje de correo no deseado o al visitar una página web maliciosa.

Al ejecutarse, el troyano se autoincluye en la rutina de inicio del ordenador y, a partir de ese momento, puede vigilar el equipo hasta que el usuario se conecta a Internet. Una vez que el ordenador está en línea, la persona que envió el troyano puede realizar muchas acciones como, por ejemplo, ejecutar programas en el equipo infectado, acceder a archivos personales, modificar y cargar archivos, registrar las pulsaciones en el teclado o enviar mensajes de correo no deseado.

Entre los troyanos de puerta trasera más conocidos se incluyen Netbus, OptixPro, Subseven, BackOrifice y, más recientemente, Zbot o ZeuS.

Para evitar la entrada de este tipo de troyanos, es aconsejable mantener los equipos actualizados, instalar los parches más recientes (para corregir vulnerabilidades del sistema operativo), y utilizar programas antivirus y anti-spam. Además, el uso de cortafuegos puede evitar que los troyanos accedan a Internet para ponerse en contacto con los hackers.

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